Taberna Chez Pepito en Chamberí

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Chez Pepito en Chamberí: el pepito de ternera se viste de taberna contemporánea

Madrid es una ciudad que vive alrededor de sus bares. De la barra, del aperitivo, de compartir unos platos y de esos bocados aparentemente sencillos que forman parte de la memoria gastronómica de varias generaciones. El pepito de ternera es uno de ellos: pan, carne y poco más. Una combinación humilde, popular y muy madrileña que, bien ejecutada, no necesita demasiados artificios para funcionar.

Precisamente alrededor de esa idea gira Chez Pepito, situado en la calle del Cardenal Cisneros, 66, en pleno Chamberí. Pero sería demasiado simple definirlo únicamente como un sitio donde comer pepitos. En realidad, el proyecto propone algo más interesante: recuperar el espíritu de la taberna de barrio, con una carta reconocible y cercana, pero introduciendo combinaciones contemporáneas, ingredientes inesperados y un punto de creatividad que hace que muchos de sus platos sorprendan desde el primer bocado.

Y esa fue precisamente nuestra impresión después de visitarlo. Fuimos con ganas de probar sus famosos pepitos, pero terminamos descubriendo que la carta de aperitivos tiene mucho que decir. De hecho, uno de los platos que más nos sorprendió de toda la comida ni siquiera llevaba pan ni tenía forma de bocadillo. La Butifarra Espacarrada fue, sin ninguna duda, uno de esos platos que te hacen pensar que has acertado de lleno con la elección.

La historia de Chez Pepito: de un pequeño local de Chamberí a varios restaurantes en Madrid

Chez Pepito nació en 2023 en este pequeño local de la calle del Cardenal Cisneros. El proyecto fue puesto en marcha por cinco amigos —Román Gil, David Paz, César Paniagua, Jorge Mohedano y Diego Paz— con una idea bastante clara: crear un bar de los de siempre, pero adaptado a una nueva manera de salir a comer y cenar en Madrid. La propuesta no consistía en reinventar completamente la gastronomía madrileña, sino en partir de sus códigos más reconocibles y darles una vuelta.

El protagonista elegido fue el pepito de ternera, un clásico de la cultura de bar madrileña. Según ha explicado Román Gil, fundador y responsable del proyecto, la intención era respetar el carácter popular de este bocadillo, pero mejorar cada uno de sus elementos: la carne, el pan, las salsas y los acompañamientos. En definitiva, sofisticarlo sin convertirlo en algo pretencioso.

La propia historia de la marca refleja también ese espíritu emprendedor. En su web explican que, después de buscar durante bastante tiempo, encontraron en Cardenal Cisneros 66 el lugar donde poner en marcha la idea. Apostaron por un espacio en el que, según cuentan, pocos creían y que terminó convirtiéndose en el punto de partida de un proyecto que hoy continúa creciendo.

Aquella primera taberna sigue siendo el origen y la referencia de la familia Chez Pepito, que posteriormente ha abierto nuevos locales en Montecarmelo y Argüelles, en la calle del Buen Suceso. Pero para nosotros tenía especial interés conocer el restaurante donde comenzó todo: el de Chamberí, en una zona especialmente animada, muy cerca del ambiente gastronómico de Ponzano y del barrio de Trafalgar.

Puedes consultar la información y las reservas en la web oficial de Chez Pepito.

Una carta de taberna… pero con ganas de sorprender

Lo que más nos gusta de la propuesta de Chez Pepito es que no intenta disfrazar lo que es. La carta habla el idioma de la taberna: ensaladilla, bravas, gildas, anchoas, huevos rellenos, alcachofas o steak tartar. Sin embargo, entre esos nombres aparecen referencias a otras cocinas y combinaciones menos previsibles.

Hay, por ejemplo, una Gamba Shiso con mango y wonton, un Pepi Ssam inspirado en sabores asiáticos, o una butifarra acompañada de manzana caramelizada, berenjena asada y piñones. Todo ello convive con el pepito de vaca vieja, verdadero eje de la casa, y con otras propuestas de entrepanes y hamburguesas.

Esa mezcla define bastante bien la experiencia. No estamos ante una taberna tradicional en sentido estricto, pero tampoco ante un restaurante que busque hacer alta cocina de laboratorio. Chez Pepito juega con platos fáciles de entender, pensados para compartir y disfrutar sin demasiados protocolos.

La mejor manera de acercarse a la carta, al menos desde nuestro punto de vista, es hacer exactamente lo que hicimos nosotros: empezar compartiendo varios aperitivos y terminar con uno o dos pepitos. De esta forma se entiende mucho mejor la filosofía del restaurante.

Empezamos con la Gamba Shiso, un bocado lleno de contrastes

El primero de los aperitivos que probamos fue la Gamba Shiso.

La propuesta combina una hoja de shiso, una picada de mango y una gamba frita envuelta en wonton. En la propia carta, Chez Pepito la presenta además como un homenaje a Triciclo.

Es uno de esos bocados en los que ocurre mucho en muy poco espacio. Está el crujiente del wonton, la jugosidad de la gamba, el toque aromático de la hoja de shiso y el contrapunto dulce y fresco del mango.

Resulta especialmente interesante porque marca desde el principio que aquí no vamos a encontrarnos únicamente con los aperitivos más clásicos de una taberna madrileña. La Gamba Shiso introduce ese punto viajero y contemporáneo que aparece en distintos momentos de la carta.

Pepi Ssam: un viaje hacia Asia desde Chamberí

Seguimos con el Pepi Ssam, otro de los platos que mejor representa la parte más creativa de Chez Pepito.

Se trata de un ssam elaborado con rollito thai, carpaccio y salsa estilo Pekín. La combinación vuelve a jugar con las texturas, algo que parece ser una constante en varios de sus aperitivos: una base crujiente, la suavidad del carpaccio y una salsa que aporta intensidad y un marcado carácter asiático.

Nos gustó especialmente porque es un plato divertido de comer y completamente distinto a lo que uno espera encontrar al entrar en un local cuyo gran protagonista es el pepito de ternera.

Y eso es quizá una de las claves de Chez Pepito: puedes ir buscando un bocadillo de carne y acabar encontrándote una carta mucho más variada de lo que imaginabas.

Pincho de Steak Tartar: uno de los aperitivos imprescindibles

El tercer aperitivo fue el Pincho de Steak Tartar, una propuesta que reúne varios elementos en un solo bocado: pan crujiente, patatas fritas, steak tartar y una gilda.

La combinación funciona muy bien. El pan aporta la base crujiente, el tartar pone la intensidad de la carne y la gilda introduce ese toque de encurtido y acidez tan característico del aperitivo.

Es un plato más reconocible que los dos anteriores, pero está muy bien planteado porque consigue condensar varios sabores clásicos en una presentación sencilla y fácil de compartir. Además, la carta confirma esa composición prácticamente al detalle, lo que permite entender perfectamente la intención del plato antes incluso de probarlo.

De los aperitivos que pedimos, probablemente sea el que más encaja con esa idea de taberna contemporánea: parte de ingredientes que todos conocemos, pero los presenta de una manera diferente.

La Butifarra Espacarrada: para nosotros, el auténtico platazo de la comida

Y llegamos al que, para mí personalmente, fue el gran plato de la comida. Lo digo sin medias tintas: la Butifarra Espacarrada me pareció un auténtico platazo. De esos que recuerdas después y por los que volverías al restaurante.

La propuesta está elaborada con butifarra de perol, manzana y chalota caramelizadas, berenjenas asadas y piñones. Sobre el papel ya resulta atractiva, pero es al probarla cuando se entiende realmente el equilibrio del conjunto.

La intensidad y jugosidad de la butifarra encuentran un magnífico contraste con el punto dulce de la manzana y la chalota caramelizada. La berenjena asada aporta profundidad y suavidad, mientras que los piñones añaden textura.

Es uno de esos platos donde los ingredientes no parecen estar simplemente colocados juntos. Todo tiene sentido. Hay grasa, dulzor, sabor tostado, textura y un conjunto que invita a seguir comiendo.

Para mí fue espectacular y, sin duda, uno de los platos que recomendaría pedir si visitas Chez Pepito. Es más, si alguien me preguntara qué aperitivo no debería dejar pasar, este estaría muy arriba en la lista.

Y también demuestra que el restaurante tiene mucho más que ofrecer que sus famosos pepitos.

El momento estrella: los pepitos de Chez Pepito

Después de los aperitivos llegó el momento de probar los protagonistas de la casa.

La historia del propio pepito está profundamente ligada a Madrid y a la tradición de los bares. Sobre su origen existen diferentes relatos, y uno de los más conocidos lo relaciona con el desaparecido Café de Fornos, donde un joven llamado Pepito pedía habitualmente un bocadillo de filete y terminó dando nombre a la preparación. Los responsables de Chez Pepito han recuperado precisamente ese carácter popular para convertirlo en el centro de su proyecto.

Pero aquí no hablamos simplemente de poner un filete entre dos trozos de pan. La carne utilizada en algunas de sus propuestas procede de vaca vieja madurada, y a partir de esa base se construyen diferentes combinaciones.

Nosotros pedimos dos: el Chez Pepito y el Pepito Balear.

Pepito Chez Pepito: el clásico de la casa

El primero no podía ser otro que el que lleva el nombre del restaurante: el Chez Pepito.

Está elaborado con vaca vieja madurada, confitura de tomate casera, dijonnaise de hierbas, rúcula y parmesano.

Es una combinación muy equilibrada. La carne es claramente la protagonista, pero los acompañamientos hacen mucho más interesante el conjunto. La confitura de tomate aporta un punto dulce, la dijonnaise introduce cremosidad y carácter, la rúcula frescura y el parmesano un toque salino.

No es el pepito tradicional que podríamos encontrar en cualquier bar de Madrid, pero sí conserva perfectamente su esencia. Sigue siendo un bocadillo de carne pensado para comer con las manos y disfrutar sin ceremonias.

Precisamente esa es una de las virtudes de Chez Pepito: elevar un clásico sin hacerlo irreconocible.

Pepito Balear: sobrasada, queso de Mahón y miel picante

El segundo elegido fue el Pepito Balear y aquí la propuesta cambia completamente de registro.

La combinación incorpora sobrasada de cerdo ibérico, queso de Mahón y miel picante.

Y sí: estaba muuuuuy bueno.

La sobrasada aporta intensidad y cremosidad, el queso de Mahón suma carácter y la miel picante añade ese contraste dulce y ligeramente picante que termina de unir todos los elementos.

Es probablemente una opción más contundente que el Chez Pepito, pero también muy diferente. Si el primero busca un equilibrio entre la carne, el tomate, las hierbas y el parmesano, el Balear apuesta por sabores más intensos y mediterráneos.

Nos gustó mucho porque demuestra que el formato del pepito admite bastante más juego del que podríamos pensar. A partir de una base sencilla se pueden construir combinaciones muy diferentes sin perder la identidad del plato.

Y eso, en definitiva, es lo que hace Chez Pepito con su carta: tomar algo conocido y preguntarse hasta dónde puede llegar sin dejar de ser lo que siempre ha sido.

El final perfecto: un espectacular Tres Leches de pistacho

Después de tantos aperitivos y dos pepitos, parecía complicado encontrar espacio para el postre. Pero menos mal que lo hicimos.

Pedimos el Tres Leches de pistacho con sobao pasiego y fue un final espectacular para la comida.

Es un postre contundente, cremoso y goloso, con el pistacho aportando su sabor característico y el sobao pasiego funcionando como una base perfecta para recoger toda esa cremosidad.

No somos de los que siempre piden postre, pero en esta ocasión creemos que merece mucho la pena dejar hueco. Después de una comida basada en sabores intensos, carnes, frituras y diferentes aperitivos, terminar con este Tres Leches resulta casi obligatorio.

De hecho, junto a la Butifarra Espacarrada, sería uno de los platos que más destacaríamos de nuestra visita.

Nuestra opinión sobre Chez Pepito en Madrid

La experiencia en Chez Pepito nos dejó una sensación muy clara: es mucho más que un restaurante de pepitos.

Sí, el pepito de ternera es el centro de la propuesta y merece la fama que ha conseguido. El Chez Pepito está muy bueno y el Pepito Balear nos encantó. Pero lo que realmente hace interesante una visita es recorrer la carta de aperitivos y descubrir platos como la Gamba Shiso, el Pepi Ssam, el Pincho de Steak Tartar o, especialmente, la Butifarra Espacarrada.

Este último plato fue para mí el gran descubrimiento de la comida. Un auténtico platazo, espectacular y absolutamente recomendable.

Chez Pepito ha sabido encontrar un espacio propio dentro de la enorme oferta gastronómica de Chamberí y Madrid. Su fórmula combina la informalidad de la taberna, una carta pensada para compartir, precios que permiten una comida o cena sin grandes complicaciones y una cocina que se atreve a salir de los caminos más previsibles.

El proyecto ha pasado de aquel primer local de Cardenal Cisneros a contar actualmente con varios establecimientos en Madrid, manteniendo, según explican sus responsables, la intención de conectar con la gente a través de cartas sencillas, pero especiales.

Nosotros, desde luego, entendemos el motivo de su éxito.

Si buscas dónde comer en Chamberí, si te apetece descubrir un sitio diferente para tomar el aperitivo o si simplemente quieres probar una versión muy bien trabajada del clásico pepito de ternera madrileño, Chez Pepito es una dirección que merece la pena apuntar.

Y nuestro consejo sería claro: no vayas únicamente a por el pepito. Empieza compartiendo varios aperitivos, prueba la Butifarra Espacarrada y, si todavía tienes hueco, termina con el Tres Leches de pistacho.

Porque a veces uno entra buscando un simple bocadillo de carne y termina descubriendo que, detrás de él, hay bastante más.

Chez Pepito en Chamberí

Dirección: Calle del Cardenal Cisneros, 66, 28010 Madrid
Zona: Chamberí / Trafalgar, Madrid
Especialidad: Pepitos de ternera y cocina de taberna contemporánea
Recomendaciones de nuestra visita: Gamba Shiso, Pepi Ssam, Pincho de Steak Tartar, Butifarra Espacarrada, Pepito Chez Pepito, Pepito Balear y Tres Leches de pistacho.

Para consultar horarios, carta actualizada y disponibilidad, lo más recomendable es acudir a la web oficial de Chez Pepito. La carta publicada actualmente incluye, entre otros, los aperitivos y pepitos que probamos durante nuestra visita.

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