Londres con Borondeando: una escapada imprescindible, inolvidable, enriquecedora, divertida… ¡y algo cara!
Si hay una ciudad que nunca pasa de moda, esa es Londres. Siempre vibrante, siempre llena de sorpresas, un lugar donde puedes pasar de contemplar obras maestras en la National Gallery a probar un curry de campeonato en Dishoom en apenas unos minutos. En Borondeando nos hemos lanzado a vivirla con intensidad en nuestra última escapada, y ya te avisamos: aunque comer bien siendo español pueda ser todo un reto, Londres hay que visitarla al menos una vez en la vida.
Acompáñanos en este recorrido por todo lo que hemos visto, saboreado y disfrutado, con ese toque divertido que nos caracteriza.
Primera parada: el corazón de Londres
Para abrir boca (y no, no hablamos de comida todavía), nada como empezar con un clásico: el Free Tour de Civitatis por Westminster. Es de esos planes que te sitúan al instante en la ciudad, recorriendo iconos tan británicos que casi esperas ver a James Bond saliendo de algún rincón.
Durante el paseo descubrimos joyas como el Big Ben, el Palacio de Buckingham, la Abadía de Westminster o el precioso St. James’s Park, que es como un oasis entre tanta arquitectura monumental. También nos asomamos al elegante St. James’s Palace y terminamos en la siempre animada Trafalgar Square, con la National Gallery vigilando desde lo alto.
Consejo Borondeando: si te gustan las fotos, llega con batería cargada. Aquí cada esquina es digna de postal.

Arte y cultura… con café incluido
Londres es un paraíso para quienes disfrutan del arte. Nos perdimos a gusto en la National Gallery, donde cada sala te sorprende con obras maestras. Y como la cultura abre el apetito, nada mejor que pasear luego por Covent Garden, un rincón lleno de ambiente, artistas callejeros y tiendas con encanto.
Si te animas, prueba el café de alguno de sus puestos o tiendas. Lo agradecerás, sobre todo si tu cuerpo todavía funciona en horario español.
Piccadilly, Leicester Square y Soho: puro ambiente
El bullicio londinense se siente con fuerza en Piccadilly Circus y Leicester Square, donde los carteles luminosos rivalizan con el ir y venir de turistas y locales. A unos pasos está el Soho, ese barrio donde conviven restaurantes de todo tipo, pubs con historia, tiendas únicas y un ambiente nocturno que engancha.
El Soho es perfecto para dejarse llevar: puedes tomar algo en un bar con música en directo, curiosear en librerías independientes o probar comida internacional en sus pequeños locales. Aquí es imposible aburrirse; siempre hay algo que mirar o escuchar.
Justo al lado, Carnaby Street añade un toque retro y moderno a la vez. Sus luces y murales de colores invitan a sacar fotos, y sus tiendas, desde marcas clásicas hasta propuestas alternativas, son un peligro para tu tarjeta de crédito.
Sabores que nos sorprendieron (y otros que confirmaron el mito)
Sabemos que la gastronomía británica no es precisamente su punto fuerte (¡ay, lo bien que comemos en España!), pero no podíamos irnos sin probar algunos clásicos… y otros no tan clásicos.
- En Dishoom Covent Garden degustamos una cocina india moderna que nos enamoró. Aromas intensos, sabores sorprendentes y un ambiente precioso.

- En el Borough Market descubrimos que comer en un mercado londinense es todo un planazo. Allí probamos los deliciosos sándwiches de cerdo mechado de The Black Pig y los postres de Humble Crumble, que nos hicieron olvidar el precio por un instante.


- En Covent Garden caímos rendidos ante la variedad de cookies en Ben’s Cookies. Si vas, no te limites a una: prueba varias, porque están increíbles.


- En Street Burger by Gordon Ramsay disfrutamos de hamburguesas con un toque de chef famoso (y sí, aquí también se paga la fama).

- Mother Mash fue el gran descubrimiento del viaje. Este pequeño restaurante especializado en purés y pasteles nos dejó con una sonrisa. Probamos su pastel de carne y el de verduras con puré, y podemos decir que, en cuanto a comida británica tradicional, este sitio es un must absoluto.



- Honest Burger nos enseñó cómo debería saber una hamburguesa inglesa bien hecha.

- Para cambiar de aires, nos dimos un capricho italiano en Rudy’s, donde la pizza napolitana fue todo un alivio para los que echaban de menos el Mediterráneo.

Londres histórica: de la City a la Torre
Entre bocado y bocado seguimos explorando la ciudad, y uno de los momentos estelares fue el Free Tour de la City de Londres. Este recorrido merece un aplauso aparte: calles llenas de historia, rascacielos que rozan las nubes y un ambiente financiero que contrasta con las iglesias medievales que aún sobreviven.
Terminamos asomándonos a la Torre de Londres, con sus leyendas, sus joyas y esa mezcla de pasado y presente que solo Londres sabe ofrecer.
Borondeando tip: intenta imaginar a los Beefeaters contándote historias de fantasmas… ¡da un poco de escalofrío, pero mola!
Entre rascacielos y mercados
Londres no es solo historia: su lado moderno también engancha. Pasear por Canary Wharf, con sus edificios de cristal, es como entrar en otra ciudad dentro de Londres.
Luego, volvimos al bullicio clásico en lugares como el Leadenhall Market, que parece sacado de una película (y no, no solo porque saliera en Harry Potter). Los mercados londinenses tienen un encanto especial: el Mercado de Mayfair, precioso, el mercado de Borough Market, el mercado de Covent Garden, popular mercado con tiendas, comida y artesanía que se encuentra en el barrio del mismo nombre en pleno centro de Londres, el de Seven Dials o el famoso Portobello Road Market en Notting Hill son perfectos para curiosear, comprar algún detalle o simplemente disfrutar del ambiente.



Parques para desconectar
Una de las cosas más agradables de Londres son sus parques. Entre los más recomendables están Green Park, el inmenso Hyde Park y el siempre animado St. James’s Park.
Nosotros aprovechamos para pasear, descansar los pies (muy necesario tras tanto caminar) y ver ardillas que, dicho sea de paso, parecen posar para las fotos.
Notting Hill, Portobello y Camden: tres clásicos
El encanto pastel de Notting Hill nunca decepciona, y perderse por sus calles es un plan perfecto para una mañana relajada. Si coincide con día de mercado, Portobello Road Market añade aún más magia.
Por otro lado, el ambiente alternativo de Camden Town y su mercado es totalmente distinto: tiendas extravagantes, puestos de comida y música en directo. Un choque cultural que merece la pena.

Museos: gratis, variados y geniales
Si te gusta aprender mientras viajas, Londres es tu sitio. Visitamos el Museo de Historia Natural, con su imponente esqueleto de dinosaurio, y el Victoria & Albert Museum, ideal para los amantes del diseño y la moda.
Y no podía faltar el British Museum, donde hicimos un free tour por dentro que resultó fascinante. Entre momias egipcias, esculturas griegas y tesoros de todo el mundo, entendimos por qué es uno de los museos más famosos del planeta. Lo mejor es que, además de ser inmenso, es gratuito.
Compras y ambiente urbano
Quien diga que Londres no es para ir de compras no ha paseado por Oxford Street o Carnaby Street. En Oxford, además de tiendas interminables, nos dimos el gusto de entrar en Marks & Spencer para comprar sus míticas galletas de mantequilla (¡ojo, adictivas!).
Muy cerca, Harrods es otra parada obligatoria: aunque solo sea para curiosear su interior, con departamentos que parecen pequeños museos y una selección de productos tan exclusivos como curiosos.
Carnaby Street, con sus luces, su aire pop y sus tiendas alternativas, merece un paseo sin prisas. Aquí la moda y la creatividad se mezclan, y siempre hay algún rincón que sorprende.
Visitar los almacenes Liberty, aunque solo sea por ver la fachada de los mismos ya merece la pena. Muy bonitos.

Chinatown: un pequeño mundo aparte
Entre Leicester Square y el Soho se abre paso Chinatown, un barrio que parece trasladarte a otro continente. Sus farolillos rojos, restaurantes con patos lacados en los escaparates y tiendas de productos asiáticos son irresistibles. Aunque los precios pueden variar, el ambiente merece la visita, sobre todo al caer la tarde, cuando las luces crean una atmósfera mágica.
Londres nocturno: skyline, pubs y musicales
No podíamos despedirnos sin ver la ciudad iluminada. Contemplar el skyline de la City de Londres por la noche es un espectáculo, con rascacielos que parecen competir en elegancia.

Y claro, había que brindar por el viaje en un pub con historia: el Churchill Arms. Entre flores, banderines y cervezas, entendimos por qué estos lugares son casi templos para los londinenses. Y mención especial cuando se va dirección al mercado de Borough, al pub The Anchor.

Los pubs de Londres son, sin exagerar, el alma de la ciudad. No importa si te encuentras en el bullicioso Soho, en los rincones tranquilos de Hampstead o en los barrios renovados del East End: siempre habrá un pub esperándote, con su puerta de madera, sus ventanas de cristal tallado y ese ambiente cálido que parece envolver a todo el que entra.
Son mucho más que bares. Para los londinenses, los pubs son auténticos centros de reunión, donde la camaradería fluye tan naturalmente como la cerveza que corre por sus grifos. Allí se celebran pequeños triunfos, se comentan las noticias del día, se forjan amistades que duran años y se encuentran refugio y compañía en tardes lluviosas. Esa mezcla de acogida y complicidad los convierte en lugares imprescindibles en la vida cotidiana.
Cada pub tiene su propia personalidad: algunos conservan techos bajos y vigas de madera ennegrecida por siglos de historia; otros, más modernos, combinan decoración contemporánea con un respeto reverencial por la tradición. Pero todos comparten algo esencial: ese espíritu hospitalario que invita a quedarse un poco más, a compartir mesa con desconocidos que, al cabo de unos minutos, ya parecen amigos de toda la vida.


Visitar un pub londinense es tan emblemático como contemplar el Big Ben, pasear por Hyde Park o maravillarse con el Puente de la Torre. Es parte del ADN de la ciudad, al mismo nivel que su célebre costumbre de conducir por el lado contrario al resto del continente. Así como esa peculiaridad vial recuerda que Londres tiene su propio carácter, los pubs reflejan la calidez y el ingenio de su gente.
En definitiva, los pubs de Londres son rincones donde el tiempo parece detenerse, donde las risas, las charlas y el tintinear de los vasos crean una sinfonía inconfundible. Son testigos silenciosos de historias cotidianas, pequeños santuarios de convivencia que hacen de la capital británica un lugar tan entrañable y único.
Además, Londres es la capital mundial de los musicales y los teatros. Pasear por el West End y ver la cantidad de carteles anunciando producciones es un plan en sí mismo. Desde clásicos como El Fantasma de la Ópera o El Rey León hasta propuestas más recientes, siempre hay algo que llama la atención. Aunque los precios no son precisamente populares, merece la pena reservar una noche para disfrutar de este espectáculo cultural.
Dónde dormimos: el Hotel The Dilly
Nuestra base de operaciones fue el Hotel The Dilly, en pleno Piccadilly Circus. Su ubicación es perfecta para moverse por la ciudad y, además, permite sentirte parte del ajetreo londinense desde el minuto uno.
Conclusión: Londres, cara pero irresistible
Es verdad que Londres puede ser un reto para el bolsillo y para el paladar si vienes con el listón gastronómico español, pero es una ciudad que engancha. Su mezcla de historia, modernidad, cultura, parques y vida nocturna es única.
En Borondeando lo hemos pasado en grande recorriendo sus calles, probando (y a veces sufriendo) su comida, descubriendo rincones mágicos y disfrutando de su ambiente inconfundible. Si aún no la conoces, no lo dudes: Londres merece al menos una visita en la vida… aunque luego vuelvas deseando un buen plato de jamón ibérico.
Ah, y llévate buen calzado cómodo porque te vas a hinchar a andar!!.



